jueves, 23 de enero de 2020

Un mar que nunca dejar de surfear.


¡Toca para ir a la lista de caps!

Me quedé mirando un momento la fortaleza inexpugnable del feminismo, aún dentro del coche, mientras Sherezade atravesaba la acera en dirección a las escaleras y Tommy y Scott salían a duras penas del vehículo. Nunca pensé que me tocaría ir al despacho de Sher, y sin embargo, allí estábamos. Se había trasladado poco después de ser madre con un par de socias suyas a ese edificio de amplios ventanales, traslúcidos en el piso inferior y transparentes en los superiores, y muros de un marrón grisáceo que acusaba la contaminación. Habíamos aparcado frente a un vado permanente que daba a una rampa, supongo que la puerta del garaje que las mujeres usaban cuando llovía a cántaros y no querían mojarse sus bolsos de diseño o los papeles de los casos que estuvieran llevando en ese momento.
               Me bajé lentamente y miré a Tommy y Scott, que parecían igual de impresionados que yo, a pesar de que ambos habían estado en su infancia en aquel edificio, cuando Sher tenía algún caso importante y no tenía a nadie con quién dejarlos. Scott incluso había estado hacía un par de semanas, recién expulsado, pero una cosa era que fuera él solo, en su condición de hijo de una de las dueñas, y otra muy diferente era que nosotros le acompañáramos.
               -No os he traído para que os quedéis mirando el edificio como gárgolas-instó Sherezade, metiendo las llaves en la cerradura del portal del edificio y haciéndolas girar. No esperó a que la alcanzáramos a pesar de que nos apresuramos para llegar a su lado: apenas entró en el edificio, empezó a quitarse el abrigo sin soltar su bolso con una maestría que me maravilló. Me la imaginé entrando como una apisonadora a los juzgados, repitiendo la operación, y dejando asombrados a todos sus oponentes.
               -¡Tinashe! ¡Abby!-gritó por encima del jolgorio de tacones yendo de acá para allá, tazas tintineando sobre escritorios y fotocopiadoras trabajando a destajo-. ¿Alguna está con un caso?
               Una de sus socias, de piel pálida y tan pelirroja que sólo podía ser teñida, se asomó a la puerta de cristal de uno de los tres cubículos más grandes del espacio, al fondo. En la puerta se leía, en letras plateadas, ABBY WHEELAN, SOCIA FUNDADORA.
               -El divorcio de la señora Poulston. Tengo a la querida por la línea 3.
               Sher puso los ojos en blanco y asintió con la cabeza mientras otra mujer, de piel negra como el carbón que contrastaba con su traje color vino, se asomaba a su puerta. TINASHE DAMONT. SOCIA FUNDADORA.
               -¿Necesitas ayuda?-preguntó, y Sher se detuvo frente a la puerta de su despacho. Nos miró a Tommy, Scott y a mí como si fuéramos la prueba principal de su caso más mediático. Observé cómo su busto quedaba justo en el centro de su nombre en la puerta de cristal. SHEREZADE MALIK. SOCIA FUNDADORA-. Vale-admitió la tal Tinashe, asintiendo con la cabeza-. que la necesitas.
               -¿Cuántas becarias necesitáis?-preguntó Sher, mirando a sus socias. Tinashe agitó la mano, pero Abby chasqueó la lengua y levantó dos dedos.
               -Con un par de ellas tengo suficientes. Lauren y Ashley están trabajando en ello ahora mismo; puedes quedarte con el resto.
               -Genial-asintió Sher. Dio una palmada y echó a andar por el pasillo, recorriendo el despacho para atraer la atención de todas las mujeres allí presentes-. ¡De acuerdo, chicas! ¡Os quiero a todas en la sala de reuniones inmediatamente! ¡No estamos para perder el tiempo!
               Dicho lo cual, subió en compañía de su socia libre por unas escaleras en las que yo no había reparado hasta entonces, reclamando al resto de becarias y trabajadoras que quedaban por los pisos superiores. Una riada de chicas siguió a la reclamación de Sher, todo faldas, tacones, piernas larguísimas y blusas que hacían escotes impresionantes. Me costó no ahogarme en mis propias babas mientras chicas que parecían salidas de los catálogos de lencería publicados por Rihanna pasaban delante de nosotros, mirándonos de arriba abajo como si fuéramos la comida más deliciosa y prohibida sobre la que sus ojos se hubieran posado nunca. Me pregunté cuántas tendrían novio y cuántas estarían considerarlo ponerles los cuernos con nosotros.
               Seguramente pienses que soy un puto baboso porque lo único que se me pasa por la cabeza es follar, pero si estuvieras en un edificio abarrotado de universitarias bien vestidas y tú tuvieras un fetiche con las abogadas por culpa de cierta madre de cierto amigo tuyo, me entenderías.
               Además, si tu pseudo novia te dice que está abierta a hacer un trío, lo primero que haces cuando entras en un sitio lleno de pivonazos como los que tenía yo delante es elegir candidatas. Ya sería Sabrae la exigente; a mí me bastaba con que respiraran, porque estaba claro que todas estaban buenas. No soy objetivo cuando hay mujeres en traje y tacones en juego.
               Poco a poco, la riada se convirtió en un goteo, y antes de que Sherezade y Tinashe regresaran, dos chicas que acompañaban a la pelirroja entraron a toda velocidad en la sala de reuniones.
               Por fin, las piernas interminables de Sherezade aparecieron por las escaleras, mientras le iba explicando a Tinashe la situación. Abby se había quedado esperando con los brazos cruzados a la puerta, y al ver llegar a sus socias, entró con el resto de mujeres en la sala. Tinashe le dio un toquecito en la parte baja de la espalda a Sherezade y caminó con decisión a la entrada, sin mirarnos. Sher la siguió, pero se detuvo a medio camino, al ver que nosotros no nos movíamos.
               -¿Qué hacéis ahí?-preguntó, extrañada, como si estuviéramos invitados a su reunión femenina.
               -¿Podemos entrar?-quiso asegurarse Tommy, y Sher frunció el ceño.
               -Pues claro. Necesito que lo hagáis. Acompañadme-instó, y yo intenté no mirarle demasiado el culo cuando echó a andar frente a nosotros, abriéndose paso entre sus becarias.
               A las chicas no les hizo falta que las invitaran a disfrutar de nuestra presencia: la celebraron como si jamás hubieran visto un hombre. Mientras Sher se abría paso para llegar al fondo de la sala, las chicas nos jalearon, se nos comieron con los ojos, nos silbaron y corearon el nombre de Sher por haber traído a “semejantes machos”, en palabras de una a la que yo no llegué a ver. Jamás en mi vida había disfrutado tanto: normalmente somos los tíos los que nos comportamos como putas hienas, pero cuando lo hacen las chicas se te dispara el ego hacia el cielo. Lo estaba comprobando ahora como lo había comprobado la primera vez que me desnudé delante de Sabrae y ella se mordió el labio, comiéndome con los ojos.
               Sabrae…
               -Chicas, chicas, por favor-me llevé las manos a la chaqueta y les guiñé un ojo, girando sobre mí mismo-. Ya sé que estoy buenísimo y vosotras estáis que os subís por las paredes por culpa de la falta de hombres que hay en este despacho (siempre he sido muy fan de las cuotas de género por eso de que me chiflan los espacios mixtos)-algunas se echaron a reír, otras se mordieron el labio, una incluso suspiró sonoramente-, pero siento comunicaros que tengo novia-dos se pusieron de morros y se miraron con los brazos cruzados-. No obstante, ella es bisexual-anuncié-, y estamos abiertos a probar cosas y gente nueva, así que… si sois tan amables de dejar vuestros números acompañados de una foto para entrar en el proceso de selección en la mesa del recibidor…
               -No os conviene enrollaros con éste, chicas-comentó Scott al ver mi éxito entre el público-. Se le va la fuerza por la boca.
               -A los tíos debería írsenos un poco más la fuerza por la boca de vez en cuando, S-le di un codazo-. Nos perdemos muchas cosas, ¿no te parece?
               -Habla por ti-se burló Tommy, colocándose al lado de Sher con los pies separados unos centímetros y las manos entrelazadas frente a él. Scott y yo lo imitamos, y nos quedamos mirando las caras de las chicas que no apartaban la vista de nosotros.

domingo, 19 de enero de 2020

Tormenta de verano.


¡Toca para ir a la lista de caps!

ZaynDefenzeZquad hace un minuto:
¿Que Zayn no tiene éxito? No sé en qué puto mundo vives o en qué simulación te has caído para pensar que precisamente el que más géneros ha explorado a lo largo de su carrera es el menos importante en la industria musical. Zayn es el primero de todo One Direction en el top 100 de artistas globales en Spotify, el ÚNICO que está dentro del top 50, al contrario que tus favoritos, que no saben ni dónde andan. Hay que tener muy poca vergüenza para soltar una gilipollez del calibre “lo que pasa es que a Zayn le da miedo que Louis le escriba canciones demasiado agudas y no sea capaz de volver a llegar a ellas como antes” cuando hace apenas unos meses todavía rompió el récord de nota alta sostenida por más tiempo en directo en un programa de televisión, y lo mismo en un concierto. Zayn se come con patatas al resto de 1d y eso es un puto hecho, guapa; simplemente admite que además de imbécil también estás sorda y deja de hacer el ridículo en Internet, que esto queda registrado para siempre y no vas a encontrar trabajo porque los del departamento de Recursos Humanos de cada empresa te van a calificar de “la subnormal que dijo que Zayn no podía cantar”. Además, el hecho de que tengas la AUDACIA de decir que Zayn depende de lo que escriban Louis a Liam ya demuestra que vives en una puta cueva y sólo sales de ella para tratar de ser relevante durante los 3 segundos que estoy tardando en escribir este comentario; ¿tengo que recordarte quién fue el primero en sacar disco en solitario de toda la banda? ¿Quién tiene canciones subidas a Soundcloud y Youtube porque está orgulloso de ellas y quiere compartirlas con el mundo a pesar de que no sean comerciales? Mientras Harry se colgaba de la fama de 1d cantando wmyb en sus conciertos (la canción más tonta que tienen), Zayn estaba en su casa, ocupándose de sus asuntos, jugando a la play o echando polvos con su mujer y escalando posiciones en spotify con la música que ÉL había escrito. Por Dios, si hasta ganó un puñetero Grammy por una canción que le escribió a su hija recién nacida, qué coño me estás contando xd. Simplemente admite que te jode que Zayn sea al que mejor le va de la banda musicalmente hablando, que no ha tenido que mendigar ningún trabajo en algún programa de televisión o película, que es capaz de conseguir que más de 10 personas le compren su nuevo disco y también puede cantar sin ahogarse, que Louis escribirá muy bien y todo lo que tú quieras pero no da una nota en directo ni aunque su vida ni la de su familia dependan de ello, puta ridícula, local de los cojones.
               No paraba de actualizar la página de cotilleos de famosos en la que me había metido para animarme a base de defender a mi padre y disfrutar de la guerra que se estaba desatando. No me había hecho falta navegar demasiado para encontrarme con una noticia que pudiera interesarme: apenas hacía dos días, en la web habían colgado una entrada hablando de que One Direction había tenido que posponer (otra vez) la grabación de su nuevo disco por “cuestiones artísticas”, según lo calificaba una fuente cercana a los integrantes (que, en la práctica, probablemente ni existiera, pues esas “cuestiones artísticas” consistían, fundamentalmente, en que todavía estaban decidiendo qué canciones merecían la pena de las que habían compuesto). Y, como siempre, enseguida aparecieron de la nada, como puñeteros hongos, los perfiles de apenas unos minutos de creación en los que le echaban la culpa a papá, que siempre era el malo de la película. Daba igual que se cancelara un tour o se pospusiera un disco porque Liam, Niall, Harry o Louis no estuvieran contentos con algo, una de sus mujeres se hubiera quedado embarazada o simplemente no les apetecía volver a la banda en ese momento: la culpa siempre la tenía papá, que para algo había intentado destruir la banda en 2015 y había vuelto con el rabo entre las piernas al ver que no tenía éxito (nótese mi sarcasmo). Siempre había alguna retrasada que decía que la culpa era de papá, que él no quería volver y a la vez lo necesitaba desesperadamente para alimentar a su camada de conejos (si tiene tantos hijos es  porque es guapo y folla mucho, cosa que no debe pasarte a ti, le había escrito Taïssa con ese mismo perfil a aquella lerda que había desaparecido de las redes) porque con su sueldo de “profesor de mediocre literatura” (es “profesor mediocre de literatura”, so analfabeta, había respondido yo) no le daba para vivir como un rey (lo que es 😍 omg inventó la música!!!, pinchaba Shasha) y claro, necesitaba aprovecharse de la banda que había intentado destruir sin éxito. Que los discos que habían sacado sin él fueran los que menos habían vendido en su momento, era algo que a las haters siempre se les olvidaba tener en cuenta; pero ahí estábamos Shasha, Taïssa, y yo, junto con el resto de zquad, para recordárselo.
               Lo cierto es que me había divertido asfixiando en el fango a una imbécil que no se le había ocurrido otra cosa que soltar que la única razón de que pospusieran el disco era porque mi padre era un matado que tenía miedo de no llegar a las notas que alcanzaba de joven (por favor, si papá ha duplicado su registro) y estuviera intentando convencer a Louis, el dios de la escritura según ella, para que hiciera cosas más asequibles para él.
               Había contenido las ganas de poner mi padre podría cantar en un registro que sólo escuchasen los perros, so anormal, pero me había contenido en el último momento porque se suponía que quien llevaba ZaynDefenzeZquad no eran más que fans muy dedicadas dispuestas a morir por su ídolo, y no dos de sus hijas y una de las mejores amigas de la mayor.
               Cuestión distinta era que pudiera o quisiera resistirme a meterme con Louis. A pesar de lo que había dicho sobre él, le tenía y aún le tengo mucho cariño; no en vano, había ayudado a criarme y había participado de manera más activa aún en la crianza de mi hermano, pero ése era, precisamente, el problema. Si Louis no hubiera sido tan cercano a mi padre, a Scott no se le habría ocurrido hacer una banda con Tommy y seguir los pasos de los demás, así que nada de esto estaría pasando: Scott y Tommy no se marcharían de casa, yo no estaría triste, y por lo tanto no tendría que meterme en webs de noticias de famosos para insultar a todo aquel que se metiera con mi padre. Era una jugada algo sucia lo que había dicho de Louis, sobre todo sabiendo lo inseguro que había sido en su juventud en lo que a su voz se refería, pero estaba tan enfadada con el mundo que no me importaba haberme comportado como una capulla integral.
               Había puesto el aleatorio de mi reproductor de música para que me entretuviera y así no intentar adivinar qué hacía Scott en base a los ruidos que provenían de su habitación, y lo cierto es que me había venido un poco arriba escuchando rap. A punto estaba de volverme contra una chica que había pedido que nos relajáramos, porque Zayn y Louis eran mejores amigos (literalmente los padrinos de sus respectivos primogénitos), por el mero hecho de mencionar a sus primogénitos, cuando escuché a Shasha pasar por delante de la puerta de mi habitación y abrir la de Scott, que por mí como si se había echado a dormir y no se despertaba hasta dentro de una semana, cuando ya se hubiera terminado el bizcocho que tanto le había interesado. Mi hermana se quedó colgando en el vano de la puerta, con una mano en el pomo y otra en el marco, y miró a Scott como una marioneta sin vida guardada en el armario olvidado de un titiritero.
               -¿Qué?-preguntó Scott, y sentí tanta rabia al escuchar su voz que subí el volumen de la música y me concentré en los comentarios, eligiendo a mi siguiente víctima, por lo que no escuché el resto de la conversación.
               -No puedo creer que no te des cuenta, Scott-Shasha negó con la cabeza-. Los tíos sois tontos de remate.
               -¿Cuenta de qué?-preguntó mi hermano, incorporándose un poco en la cama, claramente sin entender, porque tenía las neuronas justas para no cagarse encima. Por Dios, estaba cabreadísima con él. Empezaba a preguntarme cómo había podido admirarlo tanto de pequeña: me había parecido literalmente la perfección hecha persona, el niño más abnegado con el que me había cruzado nunca, ¿y había terminado convirtiéndose en eso?
               Shasha hizo un gesto con la cabeza en dirección a la pared que la habitación de Scott compartía con la mía, y sin más, se fue, dejando la puerta abierta. Scott se levantó para cerrarla, confuso como si acabaran de decirle que iba a ser padre del hijo de una chica a la que no había visto en su vida, y se dispuso a cerrarla cuando vio a Shasha plantada frente a la puerta de mi habitación, con los brazos cruzados y gesto decidido. Lo que yo no sabía era que Shasha había adivinado mis movimientos y se había metido en la cuenta que yo estaba usando para poner patas arriba Internet, había visto mi comentario y había decidido que con eso era suficiente. Alguien tenía que detenerme, y sólo una persona tenía capacidad para hacerlo: Scott.
               Scott frunció el ceño y Shasha se dio la vuelta, haciendo que su melena flagelara la puerta de mi habitación, como diciendo “ahí es donde debes ir”. Caminó muy decidida hasta la suya, se metió dentro y asomó la cabeza para asegurarse de que Scott había captado el mensaje. Como nuestro hermano mayor seguía plantado en el pasillo, intentando hacer que le funcionara la única neurona operativa que le quedaba, Shasha puso los ojos en blanco y miró la puerta de mi habitación.
               Scott la miró, abrió la boca, la cerró, y volvió a abrirla, entendiendo por fin. Hacía un par de días que Tommy y él nos habían anunciado sus intenciones de hacer una banda, y desde entonces yo me había comportado con mi hermano como si fuera una cucaracha gigantesca a la que mi madre sorprendentemente le había cogido cariño y no me dejaba aplastar. Le respondía con monosílabos las pocas veces que me hablaba, me enfurruñaba cuando decía que se iba de casa porque había quedado con Tommy, y me enfurruñaba más y me marchaba del salón cuando él llegaba, pasadas varias horas, bien entrada la tarde.
               Había ido a visitar a Alec un día a su casa; no soportaba lo vacía que parecía sin mi hermano, y me enfadaba con sólo pensar que ni siquiera me estaba dejando disfrutar de nuestros últimos días de convivencia, porque estar con Tommy era más importante para él.

domingo, 12 de enero de 2020

Puente levadizo.


¡Toca para ir a la lista de caps!

Odiaba que hubiera elegido la casa de los Tomlinson para darnos la noticia como si fuera una especie de santuario en el que no podíamos enfadarnos. Yo no había sospechado absolutamente nada de lo que se nos venía encima, con la potencia de un tsunami que sin embargo no hace temblar la tierra, precede a un terremoto ni roba agua de la orilla del mar. Scott no había emitido ningún tipo de señal que pudiera interpretar como un cambio en el cielo que anunciara la llegada de una nueva estación, y creo que eso era lo que más me dolía de todo. Que, para él, su vida apenas iba a cambiar, mientras la mía se quedaba patas arriba.
               Cuando se levantó, con cara de circunstancias, tragando saliva y mordisqueándose el piercing, pensé que todo se trataba de una broma con la que poner nerviosos a nuestros padres. Bien sabía Dios que no sería la primera vez que nos tomaban el pelo con algo serio porque les apetecía arriesgarse a que les castigaran, así que yo seguí comiendo tranquilamente, como si la cosa no fuera conmigo. Lo que habían preparado entre Eri, Tommy y mi hermano estaba delicioso, y se merecía mi atención más que la tontería del día que fuera a hacer mi hermano.
                -Eh… familia-carraspeó, nervioso, y fue entonces cuando yo levanté la vista para mirarle. Puede que fuera a interpretar bien su papel y consiguiera, por primera vez en su vida, no echarse a reír antes de terminar la frase trágica con la que tenía que desatar el apocalipsis-. Tommy tiene algo que contaros-soltó, y se sentó, mirando a su amigo con una sonrisa de disculpa que le temblaba en las comisuras de la boca. Tommy se lo quedó mirando, pero yo no miré al mayor de los Tomlinson: estaba demasiado ocupada preguntándome qué pasaría para que Scott hubiera escondido las manos debajo de la mesa.
               -Serás cabrón…-gruñó el susodicho, levantándose. Todos los ojos de la mesa (doce en total) estaban fijos en él, expectantes-. Bueno… no sé  cómo decir esto… veréis-Diana le acarició la mano, y yo me preparé para lo peor: se había quedado embarazada. Y, contra todo pronóstico, querían tener al bebé. Lo que no entendía yo era qué tenía que ver mi hermano en todo eso, si desde que había llegado, lo mejor que había hecho por la americana había sido tolerarla. Sólo ahora, después de que las cosas con Tommy volvieran a la normalidad, Scott y Diana empezaban a sentir un mínimo de afinidad el uno por el otro.
               -Ya sé lo que os pasa-respondió papá, y miró a Louis, que asintió despacio con la cabeza, volvió a clavar sus ojos en su primogénito y dijo:
               -Diana está embarazada-las bocas de la mesa se abrieron hasta formar círculos concéntricos.
               -Y no sabéis de quién es-añadió papá, terminando de despejar la incógnita en la ecuación, mirando a Scott-. Porque habéis hecho un trío y no os pusisteis condón, ¿a que no?
               -En algún momento tenían que hacer una gilipollez semejante-comentó Louis, reclinándose en la silla y suspirando trágicamente-. Verás cuando se entere Harry. Me va a matar. Me manda a su hija para que la cuide, y le hacen un bombo.
               -No puedo decir que me sorprenda. Me decepciona, pero no me sorprende-respondió papá, adoptando la misma postura que él. Del rostro de Tommy había volado todo color, pero Diana había fruncido el ceño, como si lo que acababan de decir fuera la peor acusación de la historia. La verdad es que no entendía por qué se lo tomaba tan a pecho: Tommy era muy guapo, y en otra época de mi vida (concretamente en la que Alec aún era un gilipollas a mis ojos), tener un bebé con él tampoco sería una tragedia de las proporciones que la pintaban en mi familia.
               -No estoy embarazada-replicó Diana con la voz gélida, y añadió en un tono más ofendido aún-: Y no me he acostado con Scott.
               -No ha tenido el privilegio-balbuceó Scott por lo bajo, y Tommy lo fulminó con la mirada. Mamá y Eri intercambiaron una mirada cuando papá y Louis fruncieron el ceño, confusos.
               -Me dejó embarazada-fue todo lo que pudo decir mamá, a modo de explicación de por qué se había terminado casando y formando una familia con alguien con tan pocas neuronas como el hombre que me había dado la vida.
               -Era mi ídolo de la adolescencia-respondió Eri, echándose a reír. Mamá no tardó en unirse a ella.
               -¿Cómo que no la habéis dejado…? No lo entiendo.
               -Diana está buenísima. Si tuviera 20 años menos me habría encargado personalmente de que descubriera de qué pasta estamos hechos los ingleses.
               -Qué asco, Zayn. Es una niña. Y está aquí presente-instó mamá.
               -No te ofendas, Diana.
               -No me ofendo-respondió la americana, limpiándose con la servilleta con cierto retintín-. Ojalá pudiera decir que lo comparto.
               -¿Y no es así?
               -No. Para mí, que me saques 20 años es un aliciente, no un impedimento-le guiñó un ojo y papá se echó a reír.
               -¿Os dejo una puta habitación?-gruñó Tommy.